23/01/2026 | Lic. Ana Terán
Tiempo de Lectura: 3 min
Vivimos en un mundo que premia el "hacer" y castiga el "detenerse". Probablemente has escuchado que la meditación es buena para ti, pero ¿alguna vez te has preguntado por qué nos resistimos tanto a ella?
Desde los años setenta, la ciencia en occidente por fin dio luz verde a esta milenaria práctica. Figuras como Daniel Goleman, Jon Kabat-Zinn y el monje biólogo Matthieu Ricard demostraron que meditar no es solo sentarse a respirar; es una herramienta de alta precisión para hackear nuestro estrés, potenciar la creatividad y calmar el sistema nervioso. Es, literalmente, pasar del caos a la coherencia.
Si todavía dudas en integrarla a tu rutina, aquí te comparto 5 muy buenas razones para comprender qué sucede realmente cuando cierras los ojos al meditar
A veces evitamos meditar porque, al cerrar los ojos, entramos en una especie de oscuridad interna. Inconscientemente, asociamos el movimiento y el ruido con estar vivos. Creemos que si estamos conectados con el afuera, estamos a salvo. Pero esa oscuridad no es ausencia; es el espacio donde realmente podemos escucharnos y observar todo sin distracciones.
Nuestra mente es una experta coleccionista: siempre está o en el pasado buscando referencias o en el futuro fabricando rutas y escenarios. Pero la vida no se "entiende", se experimenta. La meditación une a nuestros dos mejores aliados: la mente que sabe y el cuerpo que siente. De esa unión nace la verdadera comprensión, uniendo la teoría y la práctica.
Para quienes buscan ir más allá de lo cotidiano, la meditación (o la contemplación) funciona como un puente. Nos permite salir de la limitación de la materia para ver lo que antes ignorábamos. No se trata de llegar a una meta mística ni de turismo espiritual, sino de disfrutar el camino de ver la realidad sin el filtro del juicio (para lo que está hecha la colección de nuestras referencias mentales).
Nuestra mente intenta etiquetar todo lo que sentimos, pero hay estados de paz que simplemente no caben en un diccionario, no se pueden describir. La meditación te da el permiso para no necesitar palabras. Está bien no saber describir lo que se siente; el silencio es un lenguaje en sí mismo que no requiere traducción. Acceder y aceptar esto nos permite sentir alivio y libertad.
Meditar no nos convierte en estatuas de mármol. Seguiremos sintiendo rabia, miedo o alegría. La diferencia es que, al abrir ese espacio interno, la luz de nuestra conciencia nos permite detenernos antes de reaccionar. Pasamos de ser un esclavo de nuestra impulsividad a ser dueños de nuestra serenidad, esto multiplicará nuestra paz y sabiduría, tendremos una mente más clara y tomar decisiones en el día a día se tornará una tarea sumamente sencilla y hasta agradable.
Donde estés, endereza tu espalda y relaja los hombros.
Cierra los ojos (o mantén la vista suave en un punto fijo).
Despierta tus sentidos: escucha los sonidos a tu alrededor. No les pongas nombre, solo recíbelos.
Observa: ¿Esos sonidos generan alguna sensación en tu cuerpo? ¿Tensión? ¿Curiosidad? No te preguntes por qué. Solo observa cómo se siente estar aquí, ahora. De eso se trata, esto es meditar.
Fotos de unsplash.com
Goleman, D., & Davidson, R. J. (2017). Altered Traits: Science Reveals How Meditation Changes Your Mind, Brain, and Body. Avery / Penguin Publishing Group.
Kabat-Zinn, J. (2024). Wherever You Go, There You Are: Mindfulness Meditation in Everyday Life, 30th Anniversary Edition, Hachette Books.
Ricard, M., & Singer, W. (2017). Beyond the Self: Conversations between Buddhism and Neuroscience. MIT Press.
Ricard, M. (2011). The Art of Meditation. Atlantic Books.
(2024) - "Neurobiological Changes Induced by Mindfulness and Meditation: A Systematic Review". Medicina (Kaunas, Lithuania), 60(11), 1838.
Cofundadora de Red Psicoeduca, psicóloga y coach con más de 18 años de experiencia en áreas de bienestar y desarrollo de talento humano. Especializada en psicoterapia para personas adultas y en la facilitación de procesos grupales enfocados en la salud mental, autorregulación emocional, autocuidado y desarrollo personal.